Como en casa

Cuando una persona sufre adversidades, a veces solo se necesita un acto de bondad desinteresado para mejorar su ánimo. Un minuto de atención, una taza de té, bastan para hacer del lugar en dónde esté, su hogar. Las damas voluntarias de Solca son el ejemplo más cercano de aquello, sirviendo todos los días a los pacientes para apoyarlos en sus momentos difíciles.



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