La Marca Ancestral de Guaranda

Luzuriaga. Vista de la parroquia Salinas de Guaranda, desde las proximidades a la quesera Salinerito. Guaranda

Entre grandes montañas y densa neblina, se encuentra una de las parroquias más desarrolladas de la Sierra ecuatoriana: Salinas de Guaranda. Ubicada en la provincia de Bolívar, Salinas cuenta con una historia rica en cultura y progreso, representando de la manera más inspiradora lo que significa emprender con éxito. “El Salinerito”, marca ecuatoriana que reúne varias empresas salineñas, habla por sí misma a través de cada uno de sus emprendimientos, demostrando sin duda lo que caracteriza a sus comunidades: el esfuerzo por el cambio, utilizando lo tradicional y ancestral como motor.
En sus inicios, Salinas era un pueblo olvidado por el resto del país, no había carretera permanente y sus comunidades vivían sin luz eléctrica, agua entubada y teléfono. Su única fuente de ingreso en aquel entonces, era la extracción y producción de sal, un trabajo fuerte que no representaba el futuro económico de la parroquia. En 1970, gracias al Mons. Cándido Rada, obispo de Guaranda en esa época, Salinas recibe la visita del padre salesiano Antonio Polo junto con algunos misioneros italianos. Al presenciar la situación del pueblo, deciden buscar una solución efectiva que genere más trabajos y les ayude a superar su estado crítico de pobreza. Fue en este momento histórico, que no solo empezaría el proceso de mejorar la productividad económica de Salinas, sino que se convertiría en un gran ejemplo de organización y desarrollo.

Ulloa. Uno de sus productos artesanales más reconocidos, es el chocolate, cuyo ingrediente principal es un elemento emblemático del Ecuador: el cacao Fino de Aroma. Guaranda.


Luzuriaga. En Salinas también se puede encontrar una fábrica de balones artesanales donde se elaboran pelotas de indor, fútbol y voley. Guaranda.


Luzuriaga. Con 27 años de funcionamiento, la embutidora del Salinerito se encarga de realizar productos como: mortadela, jamón y queso de chancho. Guaranda.

Un lazo más fuerte

Mary Salazar es una dama voluntaria que ha trabajado por más de 10 años en Solca. Su historia dentro del hospital empezó cuando fue diagnosticada de cáncer de mama. Afirma que luego de escuchar el testimonio de una persona muy cercana, ella se autoexaminó y descubrió la presencia de un tumor en su seno izquierdo. Esta noticia la confirmó con su doctor, y luego de una operación y tratamientos finalmente pudo superarlo. Años después, otro acontecimiento tomó el primer lugar de sus preocupaciones: su hermana fue diagnosticada con el mismo cáncer. A pesar de que se sentía asustada porque su hermana pasara por lo mismo, su experiencia le brindó más fortaleza para apoyarla y cuidarla. Asevera que incluso lo que más le sorprendió de la noticia fue que el tumor apareciera en el mismo lado en que le apareció a ella y bromea con que eso incluso las unió aún más como hermanas.

«Lo más importante en esta enfermedad es ser positivos y tener fe en Dios».

Mary salazar, dama voluntaria de Solca
Luzuriaga. Mary Salazar, dama voluntaria de Solca, junto a su hermana Helen Salazar, aspirante a dama. Guayaquil.

Como en casa

Cuando una persona sufre adversidades, a veces solo se necesita un acto de bondad desinteresado para mejorar su ánimo. Un minuto de atención, una taza de té, bastan para hacer del lugar en dónde esté, su hogar. Las damas voluntarias de Solca son el ejemplo más cercano de aquello, sirviendo todos los días a los pacientes para apoyarlos en sus momentos difíciles.